viernes, 16 de octubre de 2009



EDUCACIÒN: UNA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y CON EL MEDIO AMBIENTE

Basta con leer los diarios, encender la radio o la televisión para darnos cuenta de lo que esta sucediendo en todo el mundo, las catástrofes, inundaciones, calentamiento global, terremotos, maremotos, tornados; provocados por una enfurecida naturaleza que obra sin piedad, acabando con miles de vidas y todo lo que encuentra a su paso, como si estuviera reclamando con creses el daño que le ha causado la mano inclemente del hombre, quien orgullosamente hoy día se autoproclama el hombre moderno.

Para continuar con la faena, los noticieros locales, nacionales e internacionales, muestran a cada instante su accionar, bombas explosivas que apagan muchas vidas, provocando llanto y desesperación en la humanidad, cuerpos mutilados, madres que lloran sus hijos, hijos que lloran sus padres, hogares destruidos, asesinatos, masacres, familias desplazadas; en fin la sociedad es un caos de violencia, por el proceder irracional del hombre.

Lo mas triste, es la insensibilidad del resto de la sociedad, ante este tipo de acontecimientos, a tal punto que no les interesa lo que esta sucediendo y aunque parezca increíble en muchas ocasiones terminan celebrando la muerte. Ante todo esto vale la pena preguntarse ¿Está el docente preparado para formar seres responsables socialmente y con el medio ambiente? reflexionar ante este interrogante para mostrar algunas respuestas y salidas a la problemática planteada es el objetivo de este escrito.

Hay que partir de una realidad social, para nadie es un secreto que el neoliberalismo a pesar de ser una ideología económica joven, llamada también capitalismo corporativo, globalización corporativa, globalización, y hasta la economía suicida; es la que actualmente domina las políticas de la economía global, y es utilizada como factor dominante en los gobiernos de muchos países, tanto ricos como pobres; en las corporaciones transnacionales, el Banco Mundial, el FMI, y la Organización Mundial del Comercio.

Marx, lo anunciaba en el Manifiesto comunista, “el capitalismo a diferencia de los modos de producción anteriores tiende a imponer sus condiciones en todos los rincones del mundo; mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países”. Aunque esta realidad sea cruel y dura hay que partir del hecho, que estos personajes pertenecientes a las clases dominantes, no les importa para nada la democracia, la educación, la igualdad de condiciones, la justicia, los derechos humanos y la paz para cualquier pueblo. Generalmente hablan de paz, cuando son los principales financiadores de la guerra, pregonan la democracia, cuando invaden a otros países, imponiendo sus culturas, apoderándose y aprovechándose indiscriminadamente de sus recursos naturales; en fin su hipocresía, no tiene límites.

Pero hay algo, que además de llamar la atención, causa un temor universal y es que la globalización, que podría llamarse perfectamente y sin temor a equivocarnos, la colonización económica del capitalismo, poco o nada le interesa la conservación del medio ambiente, es decir que el llamado hombre moderno, ni si quiera se comporta como los animales, sino, lo que es peor hace lo que ningún animal haría, destruir su propia habita. Vale la pena recordar en este momento el pensamiento de Friedrich Nietzsche, “Dios ha muerto y vivimos sin rumbo, en una sociedad compleja”.

Es notable que la perversidad de estos personajes no tiene límites y lo peor del caso es que su único objetivo es el poder del dinero, la dominación y la exclusión social, basta con ver sus políticas económicas, causantes del hambre, el sufrimiento y la pobreza, que trae consigo muerte y desesperación mundial.

¿Que hacer? se pregunta la sociedad agobiada. Si echamos un vistazo a la realidad nacional, Colombia es un país altamente excluyente, capitalista, donde unos pocos concentran las riquezas, la corrupción política, la inferencia norteamericana; son estos modelos económicos, que tiene al país con altos niveles de miseria, desempleo y violencia social. El medio ambiente también esta seriamente afectado, por la extracción irracional de los recursos naturales por parte de las multinacionales extranjeras, que no les importa los daños ecológicos que causen, sino, llenar su fortín económico y el de las clases dominantes de la burguesía colombiana.

Buenaventura, no es ajena al olvido del estado, a la politiquería, donde algunos de sus líderes, han tenido intereses personales, más no el beneficio social, trayendo consigo concentración de riquezas y malversación de los recursos; es decir, la corrupción política es uno de los causantes de la actual problemática educativa y de violencia en la ciudad puerto y en Colombia.

De allí que para responder al anterior interrogante, la educación una vez mas, juega un papel importante en la historia del ser humano, porque a pesar de todas las barbaries cometidas, existe la posibilidad de lograr a través de la sociedad del conocimiento, que ésta y las futuras generaciones, no cometan o sigan cometiendo los mismos errores y logren a demás de emanciparse, vivir en completa armonía con la naturaleza.

Generalmente cuando este tipo de acontecimientos se suceden, se escuchan los mejores discursos críticos sobre el perverso accionar del ser humano, pero posteriormente se lo justifica utilizando cualquier termino, con tal de no afrontar su realidad psicológica. Sigmund Freud, en su teoría del psicoanálisis, habla claramente sobre el “yo”, se podría decir, los yoes que lleva cada ser humano en su psiquis. Es decir que el ser humano no es mas que una suma de yoes, y su actuar se debe a lo que piense tal o cual yo.

Entonces el llamado hombre moderno, sigue siendo el mismo bárbaro de antaño, lleva dentro de si la misma perversidad que a través de la historia, a causado desolación y muerte. Una realidad dura de aceptar, pero si no partimos de esta, no habrá posibilidad de una transformación, pero una transformación interior del hombre, este no puede seguir siendo el mismo soberbio, egoísta, orgulloso y cobarde que no le importa destruir vidas, destruir su entorno con tal de satisfacer sus caprichos, dándole rienda suelta a su odio, venganza causando pobreza, miseria y dolor a su alrededor.

Basta, con mirar el contexto, donde la corrupción, las muertes violentas son el pan de cada día, entonces valdría la pena que cada ser humano, el docente, revisara su comportamiento social, y pudiera determinar cuales de sus actos contribuyen de alguna manera a la violencia social, a lo mejor descubren que estos yoes psicológicos son los causantes de su dolor y sufrimiento e inician una guerra de cambio y transformación interior. Entonces de manera conciente puedan decir fuera los vicios de la intolerancia, ira, venganza, envidia y el veneno amargo de la codicia, que ha llevado al hombre a materializarse tanto, que no le importa destruir todo, con tal de conseguir fortuna.

Así, cada persona, el maestro podrán dar ejemplo y enseñar con responsabilidad social, donde su pedagogía propenda por la construcción del amor, la humildad, la sencillez, la tolerancia, el respeto por la naturaleza y sus semejantes. Logrará el profesor desde los escenarios académicos promover en los jóvenes una conciencia critica de la realidad mundial y en contexto, para que sientan la necesidad de cambiar, vivir en armonía, defender sus derechos y el de los demás, promoviendo la paz, la democracia, la ética, la igualdad de condiciones, el dialogo y la inclusión de todas y todos.

Es importante, que los docentes, directivos docentes de las instituciones educativas de Buenaventura, articulen en sus proyectos de formación la educación, el currículo y la didáctica para determinar que tipo de persona se quiere formar (pedagogía), como la quieren formar (currículo), a través de que (didáctica).

Tener en cuenta, lo establecido en la ley 70 de 1993 donde reglamenta el articulo 55 transitorio de la Constitución Política, que protege la identidad cultural y derechos de las Comunidades Afroamericanas e indígenas y los lineamientos curriculares establecidos para el desarrollo de la labor docente.

Es una obligación de toda la comunidad educativa y en especial de los maestros, tener en cuenta lo establecido en el decreto 1122 de 1998, sobre la cátedra de Estudios Afrocolombianos, así podrán formar verdaderos ciudadanos, autónomos, comprometidos socialmente, respetuosos del medio ambiente, interesados en defender sus derechos y el de sus semejantes, capaces de defender sus riquezas, su cultura, de la sombra nefasta del capitalismo, que solo espera la oportunidad de sumisión para apropiarse de los recursos naturales en contexto.

Referencias

Hoyos, Guillermo (2008). Ética y educación para una ciudadanía democrática.
Republica de Colombia, Ministerio de educación, Serie lineamientos curriculares, cátedra de
Estudios Afrocolombianos. Bogota, mayo de 2001.